Estaba leyendo Kaleidoscopia y me encontré con comentarios anónimos de personas con un argumento que he escuchado o leído tantas veces en diversas circunstancias; según esos comentarios para opinar hay que ser experto
Mi opinión al respecto: hay una cosa que se llama libertad de expresión... ¿cuántas veces los expertos no se equivocan?... ¿quienes aquí cantan en la ducha?... ¿cómo se atreven a cantar si no son expertos en canto?... ¿quienes aquí votan?... ¿cómo se atreven a opinar de política votando sin ser expertos en ciencias políticas?... si uno se equivoca rectifica por convencimiento, pero bajo ningún respecto uno se vuelve mudo, pues eso sí que es peligroso.. allí más de un experto aprovecha lo calladitos que nos hemos vuelto... hay expertos con moral y expertos sin moral... y la opinión de los no-expertos pero con moral frena a los expertos sin ella. Un ejemplo que alguien podría esgrimir (y me aventuro a esgrimirlo antes que quedarme callado) es el de Greenpeace... no hay que ser experto para hacer labores ecologistas... si esperamos a ser expertos para actuar... siempre habrá quien diga que eres experto, pero que deberías prepararte aún más porque hay expertos de expertos y cuando por fin seas el mejor, alguien te nombrará personajes expertos fallecidos ya... y si llegas a ser más experto que ellos pues probablemente ya estarás tan viejo que no querrás hacer nada, salvo descansar.
Véanse la película Lorenzo´s Oil (El aceite de Lorenzo) la cual, basada en hechos reales, trata de unos novatos que descubren una cura que los expertos ni se molestaban en investigar... la única forma de volverse experto con pensamiento crítico es cuestionando el status quo y arriesgándose a meter la pata; si no te arriesgas a meterla sólo podrás ser un crítico sin experticia. Abajo un trozo de la película: