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LA HABANA (AFP) — Fidel Castro anunció este martes su renuncia a la
Presidencia de Cuba tras casi medio siglo en el poder, abriendo una era
de cambios en la que el legendario dirigente comunista mantendrá la
influencia de su liderazgo histórico.
"No aspiraré ni aceptaré el
cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe", afirmó
Castro en una carta publicada en el diario oficial Granma, cinco días
antes de que el Parlamento electo en enero lo postulara para la
reelección.
El líder cubano de 81 años no hizo mención de su
cargo como primer secretario del Partido Comunista (PCC), lo que
significa una amplia cuota de poder, por ser la fuerza gobernante y
única legal en el país.
Ahora
deja el camino despejado a Raúl para asumir definitivamente la
Presidencia, sin que se descarte una sorpresa en caso de que el
vicepresidente Carlos Lage, de 56 años, asuma como cabeza del Estado
instalando a la nueva generación en el poder.
Tras
la renuncia, Venezuela y China, principales aliados de Cuba,
ratificaron los vínculos, Brasil mostró satisfacción de que produjera
"en un proceso muy tranquilo", y Bolivia la calificó de "dolorosa".
"A mí la política no me interesa,
lo que quiero es que (...) acaben de llegar las medidas que anunció
Raúl", dijo René, un zapatero de 59 años.
En la isla, la
oposición reaccionó entre la apatía y la esperanza, y en Miami, capital
del exilio cubano, celebraron en calles de la Pequeña Havana.
"Es
la consolidación de Raúl (...) eso abre más expectativa de que se
empiecen a hacer los cambios que tanto queremos", dijo en La Habana el
economista opositor Oscar Espinosa.
Según la oposición en Cuba y
el exilio, las dificultades económicas y la falta de libertad marcan
"el fracaso del régimen" y acusan al Gobierno de Castro de
hostigamiento, violación de las libertades, y de mantener a unos 240
presos políticos.
Cuatro fueron liberados el fin de semana y
salieron al exilio en Madrid, en vísperas de la llegada el miércoles
del número dos del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone. Ello, no
obstante, fue visto insuficiente por la oposición, que exigió más
liberaciones.
Analistas creen que la renuncia llevará a reformas
económicas, dirigidas por Raúl, sin cambios políticos. Pero Estados
Unidos y la OEA dicen esperar una "transición pacífica a la democracia".
"Podría ser el comienzo de la transición democrática para el pueblo en Cuba", dijo el presidente estadounidense George W. Bush.
Para
el ex analista de la CIA, Brian Latell, ahora "Raúl pasará a tener
fuerza política para realizar cambios que antes no conseguía por ser
apenas interino". Aún así muchos estiman que Fidel reservará el poder
de veto, además de "guía" y "guardián" de la revolución.
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