A tres pacientes en el Reino Unido les han sido implantadas retinas artificiales; aunque estos pacientes no tienen ahora una vista perfecta, pueden ver la luz y diferenciar colores, de tal manera de poder hacer actividades que antes no podían hacer.Los implantes han sido creados para combatir la retinitis pigmentosa, una degeneración hereditaria de la retina.
Una de las personas que recibió el implante padecía de ceguera total, pero ahora ya su ceguera no puede ser calificada como total.La retina recibe señales de video de una cámara ubicada en unos lentes de sol. Dicha cámara ha pasado de ofrecer imágenes de 1 megapixel a 10 megapíxeles.
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